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Bunnahabhain puede ser el whisky menos conocido de Islay. Tiene un nombre que da miedo intentar pronunciar y no es del estilo clásico de Islay de grandes cantidades de humo. Quizás por estas razones suele ser uno de los últimos en ser probado de Islay, y ahora puede ser tarde para poder probar Bunnahabhain 12 año 40%.
No es tan grave como parece, sólo es un cambio de graduación.
Lo llevamos reclamando “El whisky es un producto natural, por favor, dejad de ponerle colorantes y filtrar en frio”. Es un movimiento que ha crecido año tras año, y parece que nos han hecho caso, por lo menos algunos.
Burn Stewart sin colorante y sin frio
El dueño de la destilería Bunnahabhain, Burn Stewart, está enseñando el camino a seguir y ha cambiado toda su gama. Ahora todos los whiskys son de, por lo menos, 46 grados, sin filtrar en frío y sin colorante. Aparte de Bunnahabhain la gama incluye Deanston, Ledaig, Tobermory
Todavía hay botellas de la graduación antigua, 40%, en el mercado. Cómprate una para guardarla un rato y compararlo con la nueva entrega 46.3%.
Eso era mi plan, teniendo una botella de Bunnahabhain 12 años a 40 gados en las manos; guardarlo para poder hacer la cata comparativa. El plan no ha funcionado. Tuve una botella de Black Bottle, que contiene gran parte de Bunna, y quería comprobar si se nota la influencia (sí, se hace) y por lo tanto las he abierto y acabado. Así que toca intentar conseguir otra botella.
Por cierto, eran miniaturas.
Probando Bunnahabhain 12 años
En nariz parece más un Highland que un Islay. No está ni cerca de los niveles de humo de Ardberg, Lagavulin, Laphroaig o los otros de la isla. Más bien se nota manzana y pera, cítrico y vainilla. Un poco dulce de sirope y el más ligero toque de humo sobre un fondo de malta.
En boca sigue igual, aunque sólo con imaginación puedo decir que tiene humo. Es suave, cremoso, con tonos de jerez, apetecible y fácil de beber.
Nada de lo que esperas de Islay, aparte de eso, es un whisky recomendable, peligrosamente fácil de beber.
Dicen que la nueva entrega tiene más de todo, y que está mejor que ésta. Sólo hay una manera de enterarse, probándolo.
Nada más de verlo sabía que lo tenía que probar. Un Macallan cask strength, sin filtrar en frio, y color caoba con tonos rojos, ¿quien se podría resistir?
Los sherried malt no es la categoría de whisky que más me interesan, pero hay ocasiones en que apetece un buen whisky con grandes influencias de los vinos de Jerez. Entonces [en esas ocasiones] suelo recurrir a Aberlou a’bundah. Un whisky 100% envejecido en barricas de Jerez, graduación y color natural, sin filtrar en frio; igual que este Macallan, y siempre un gran whisky.
Probando el whisky
Primer contacto; ¡un gran sherry! ¡Grande! Frutas secas y especias, y, espera, ¿hay un toque de azufre? Parece que sí, un ligero rastro de humo de cerilla. Mientras lo pienso pasan los segundos, y al segundo intento ya no está. Las especias sí están, un combo de navidad; canela, cardamomo, jengibre y clavo junto con piel de naranja. Después de un tiempo sale olor a pasas y manzana fresca.
Entra en boca aceitoso, suave, con un sorprendentemente bajo nivel de alcohol. Presencia de las especias, frutas rojas y almendras. Las especias me recuerdan a una golosina de Navidad que comí de pequeño. Básicamente hecho de azúcar, nata, mantequilla y jengibre, canela, clavo y cardamomo. El sabor de mantequilla salada mezclado con el dulce y las especias es lo que encuentro en este whisky.
Empieza a secar la boca para presentar un postgusto largo de especias y fruta seca, y una persistente presencia de madera que sigue allí después de que todos los otros sabores se hayan ido.
La alta graduación se nota especialmente en el postgusto. Para sacar todos los sabores hacen faltan unas gotas de agua, pero no demasiadas. Se puede beber perfectamente sin añadir mucho, y más agua no significa más sabores.
Un sherried malt muy recomendable.
Es como conocemos a Macallan, 100% botas de Jerez, y nada de barricas de bourbon.
cask strength · color natural · Macallan · sherry cask · un-chillfiltered
The Glenrothes ha nombrado un nuevo brand ambassador, o en este caso, nueva. Se ha puesto a trabajar inmediatamente, presentando el concepto de vintage en diez catas en diferentes ciudades de España, y la semana pasada tocaba Madrid.
El sitio era idóneo, en la 18ª planta de Torre Espacio con unas vistas maravillosas. Como siempre en este tipo de eventos hubo un poco de retraso, pero una espera que se hizo corta, gracias al bar que había puesto The Glenrothes. El barman nos invitaba a disfrutar de varias creaciones, todas con una base de whisky, en este caso el Select Reserve. He probado una combinación con fresa como principal ingrediente, otro con jengibre fresco, manzana y canela. Los dos muy acertados, y buenos ejemplos de que el whisky no siempre hay que tomárselo solo.
Madurez, no edad
Maturity matters, not age. Es el lema de The Glenrothes, la nueva brand ambassador, Carolina Gómez nos explicó más sobre la filosofía. Leer más >>
No pruebo muchos whiskeys, pocos acaban en el blog, pero ya es hora. He recibido una muestra de single grain Irish whiskey, de 18 años, y es un buen momento para hacer una entrada.
El whiskey en cuestión es Greenore single grain Irish whiskey 18 años de Cooley (Tyrconell, Connemara , Kilbeggan, and Greenore). Acompaña a las entregas anteriores de 8 y 15 años. Es de “small batch”, limitado a 4000 botellas. Estará disponible en las tiendas de Europa la segunda semana de febrero.
Oliéndolo, lo primero que me viene a la mente es otro whisky de grano: Hedonism de Compass Box, las entregas de hace unos cinco, seis años. Carácter de whisky de grano, vainilla y dulce.
El alcohol, 46 grados, se nota mucho, impide la exploración olfativa al principio. Dejarlo respirar diez minutos hace maravillas; el alcohol ya no está tan presente y los aromas empiezan a desvelarse. Orejones (albaricoque), vainilla, pera, algo de especias secas, madera seca y hierbas del monte. Un toque a plátano. Mucho mejor que al principio, agradable.
Sorprendentemente entra en la boca algo aceitoso. Afirma la nariz y sigue dulce. Hay azúcar de caña, vainilla, coco y notas frutales. El alcohol seca el paladar, dejando un amargor seco de nueces preparando un postgusto largo de albaricoque y plátano verde.
En total, sin prisas, dejarlo respirar, es un whiskey sólido, le falta un poco para llegar a ser fantástico.
Los single grain no son muy comunes, especialmente no con tantos años. Este es aún más exótico, es un Irish whiskey. Para quien quiere probar algo diferente Greenore 18 años será una buena apuesta; es un single grain bueno para las ocasiones cuando apetece este estilo. La recomendación final dependerá del precio, del cual todavía no tengo información.
18 años · 46% · single grain · Whiskey








