Por fin, con el desvío a la ginebra, llegamos a lo que buscábamos; infusión de whisky con té. Tiento con un Glenlivet 15 años French Oak y cuatro tés. And the winner is…
Si no has leído la primera parte, empieza aquí: Sé el primero en probar algo nuevo. Gin & Tea.
El experimento loco sigue con The Glenlivet 15 years old French Oak y los mismos tés que con la ginebra. No me quedaba demasiado del whisky elegido; es tentador, y el nivel en la botella iba bajando rápidamente y tuve que ponerme las pilas antes de que acabase. Por lo tanto, esta vez he hecho lotes más pequeños; una pizca de hojas de té (1 ml para vosotros con el set de medidas) y 25 ml. de whisky. Lo he dejado seis horas antes de quitar las hojas y he aguantado otras 24 largas horas antes de probarlos.
En el primer repaso, oliendo y saboreando, la fuerza del té me ha sorprendido. Pensaba que el whisky iba a dominar, tanto el olor como el sabor, pero no ha sido así. Realmente hay mucho carácter del té, y dependiendo de cual, está más o menos integrado con el whisky y aparta sabores.
The Glenlivet 15 yo French Oak+ Kokeicha (té verde japonés)
Muy interesante, no es un claro aroma a té verde ni a whisky. Melocotón en almíbar, un poco de vainilla, nata y un poquito de algas. Todo sobre un fondo de de madera que reconocemos del whisky.
En boca el whisky se nota más; alcohol, madera, especias, un poco de malta y algo de cítrico. El té verde está allí, suavemente hace notar su presencia.
The Glenlivet 15 yo French Oak + Earl Grey Superior
Igual que con la ginebra, el Earl Grey resulta el más aromático. Esta vez un poco menos, y también menos dulce. Hay un cuerpo enorme de especias dominado por el cardamomo. El elemento dulce tanto de naranja como peras y manzanas. Con el tiempo se abre y aumenta su complejidad.
El trago es más neutro. Entra dulce y acaba en seco con un largo postgusto de especias, cardamomo y canela. Por el camino revela notas de flor, dulces frutas e incluso chocolate blanco.
The Glenlivet 15 yo French Oak + Keemun
¡Vaya decepción! Un claro ejemplo de lo que no se debe mezclar. Juntos no saben a nada, se han anulado totalmente. No huele a nada. Esperando un poco, buscando en el fondo, por fin sube un poco de sirope sin definir acompañado por té negro.
El sabor no mejora. Detecto un poco de calor del alcohol seguido por té negro. Insistiendo se puede imaginar un tofe con mantequilla.
The Glenlivet 15 yo French Oak + Tarry Lapsang Souchong
Un humo denso y negro se levanta de la copa, un neumático está ardiendo, por lo menso es lo que parece si lo hueles. Una vez acostumbrado al humo algo dulce se desvela: fresón con nata montada -¡ vaya combinación!
En boca entra con fruta tropical en almíbar, malta y roble. Todo envuelto en humo. Acaba seco, ligeramente especiado. Muy rico.
Ginebra contra whisky
Quería probar whisky infusionado por té, por suerte, la ginebra se puso en el camino. Tengo que admitir que el destilado blanco se ha portado mejor. Todas las infusiones han salido bien, integradas y con carácter, mientras el whisky no ha llegado al mismo nivel. Si vas a hacer algunas pruebas de infusión, empieza con la ginebra.
El favorito
Prefiero el whisky antes que la ginebra.
Mis whiskys favoritos vienen de Islay, con fuertes sabores a humo y turba.
Teniendo en cuenta estos dos hechos no es ninguna sorpresa que la mejor combinación de todas ha sido el whisky con Lapsang Souchong. Es el que más se parece a un whisky y con el toque de humo, lleva el premio.
French Oak · infusión · té · The Glenlivet







Jorge · September 6, 2010 at 12:06
Combinaciones interesantes. Pero no salen mejor por separados???