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Con las tormentas en el mercado económico no sorprende que mucha gente busque alternativas, una de ellas, el whisky. Para quien no tiene prisa puede ser una opción muy rentable, sin la necesidad de invertir grandes cantidades.
Para invertir en whisky no vale comprar un “spey-algo pure-malt” del super. Hay que hacer una selección más exclusiva. En términos generales; las botellas de ediciones muy limitadas y de destilerías cerradas son las interesantes. Si es una combinación de los dos, mejor.
Destilerías cerradas
A lo largo de los años muchas destilerías han cerrado. Algunas de ellas son Banff, Brora, Glen Albyn, Glen Mhor, Ladyburn, Port Ellen Rosebank. Si tiene fama de hacer un muy buen whisky, con poco, o nada, de stock restante merece la pena investigarlo más a fondo. Incluso la gama normal de antes de cerrar puede resultar un ganador. Por ejemplo: un Brora de los 1980 que costaba unas 30 £ puede ser vendido hoy en subasta por 1200 £.
Los whiskys de Port Ellen es otro buen ejemplo. Considerado uno de los mejores de Islay y muy cotizado por los amantes del whisky que lo compran para beber. Por cada botella que se abre, las demás se hacen más valiosas. Además, la destilería se cerró en 1983 y se prevé que el stock no durará mucho más. Tiene todo para ser una opción atractiva para invertir.
Destilerías activas
Algunas de las ediciones limitadas y especiales de destilerías activas han figurado en la prensa en los últimos años. Aunque el precio desorbitado de 100.000 £ por una de las tres botellas de Dalmore Trinitas hace que esté fuera del alcance de la mayoría.
No tiene que ser tan caro, salen botellas numeradas, o no, de ediciones limitadas en el mercado por menos de 100 euros, lo que es mucho más accesible. Por ejemplo Ardbeg Very Young salió al mercado por 25 libras en 2004, ahora las botellas se venden por 200 libras.
Algunas destilerías populares a tener en mente incluyen Ardbeg, Dalmore, Macallan.
Otro bonus de invertir en whisky
Una de las ventajas de coleccionar whisky es que es un producto bastante fácil de almacenar, comparado por ejemplo con el vino. Sólo necesita una temperatura normal y estar fuera de la luz fuerte para que no se estropee la etiqueta y no haya cambio del color del whisky, en caso de contener caramelo (colorante). Se guarda la botella de pie, no tumbada.
Si la botella ha sido guardada bien, el whisky siempre está bebible; aunque no haya subido en precio, siempre queda la opción de disfrutarlo.
Invertir en whisky, igual que en cualquier alternativa, tiene sus riesgos y hay que investigar antes de hacerlo. Si lo ves como una alternativa a lo que te ofrece el banco, empieza a investigar online, por ejemplo en las casas de subastas puedes ver las botellas y marcas que más se mueven:
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Seguimos disfrutando del verano con un Irish coffee transformado
Escribe un comentario · Por Tom en Cócteles, Relacionado

Foto: Massimo Palmieri
Apuramos el verano disfrutando de los últimos días de calor. A pesar de estar de vuelta en la rutina podemos alegrarnos con una bebida de whisky y café. Con la ayuda de la alta cocina y palabras de moda como de-construido hacemos un Irish coffee invertido.
Whisky y café es una combinación ganadora que los irlandeses han sabido explotar al máximo en su “Irish coffee”. Pero no es una bebida muy apetecible ahora en verano, o lo que queda de él, así que vamos a preparar una alternativa, y de paso hacerlo más fácil. Los mismos ingredientes pero diferente manera de hacerlo, y cambiamos la nata por leche.
Se empieza con 50 ml de agua fría en el vaso que viene con la minipimer. Añada 3 cucharaditas de Nescafé, tres de azúcar y una de whisky, por ejemplo Highland Park (o cualquier otro de tus favoritos que vaya bien con café). Mezcla al máximo unos 20 segundos hasta tener una espuma densa y cremosa.
Pon 3-4 cubitos de hielo en un vaso grande, vierte la crema de café y añade 2 dl de agua fría. ¡Ya está!
Fácil, rápido y riquísimo.
El título lo dice todo; hoy vamos a hacer helado de vainilla con sabor a whisky. Es una de las maneras más refrescantes de tomar whisky en el verano. Y, ¡sorprendentemente fácil de hacer!
Como el resto del año, el verano es una temporada fenomenal para tomar whisky. Ahora vas a tener otra manera de disfrutarlo ya que hacer helado sin maquina es muy fácil.
La receta de helado con sabor a whisky
Montar 3 dl de nata en un bol hasta tener una consistencia firme pero no dura.
En otro bol, batir 3 yemas, 6 cucharas soperas de azúcar glacé, y el contenido de una vaina de vainilla fresca.
Añadir 2-3 cucharas soperas del whisky favorito y la nata montada a las yemas y mezclar con cuidado.
Poner la crema en un recipiente, o en varios individuales, y congelar por lo menos unas 6-8 horas antes de disfrutarlo.
Sale fantásticamente rico; suave, cremoso y con el toque justo de whisky. He probado con varios whiskys y los mejores resultados los he conseguido con whiskys potentes de Islay, o de Skye; Talisker 57 grados norte fue maravilloso.
Si quieres un helado con incluso más aire puedes montar las tres claras con medio decilitro de azúcar y mezclarlo con el resto. Sale igual de rico, pero perdiendo un poco de la cremosidad.
Es una receta básica para empezar y después cambiar las cantidades y el alcohol según gusto. ¿Quién probará con Bailey’s?
Nota, una cuchara son 15 mililitros.
Caramelo en casa, con whisky y chocolate
Durante las fiestas he aprovechado para experimentar con whisky y chocolate. Quería hacer un caramelo, tipo fudge, con sabor a whisky.
Nada complicado, la receta:
400 gramos de chocolate oscuro
1.5 dl de azúcar
2 dl de nata liquida, espesa
0.75 dl de miel, neutro.
Mezcla todo en un cazo a fuego lento. Hay que remover todo el rato, si no se puede quemar en el fondo, especialmente en los últimos minutos. Cuando la mezcla empieza a transformarse más homogénea, dependiendo del diámetro del cazo tarda unos 15-20 minutos, y no se pega tanto a las paredes, pon un poco en un vaso con agua. Si se puede formar una pequeña bola que mantiene su forma, entonces ya está listo. Añade dos o tres cucharaditas de whisky, y remuévelo bien.
Si lo quieres duro, sigue hirviéndola unos 5 minutos.
Verterlo en una forma de 15 x 20 cm vestido con papel de horno con una ligera capa de aceite, y deja enfriar unas 6-8 horas antes de cortar.
Si no quieres tanto, se pueden dividir las cantidades por dos sin problema.
He probado con varios whiskys; con mucha turba, con mucha barrica de jerez y típico de Highland. El mejor resultado con un Linkwood 12 años (Flora & Fauna).
También he probado con ginebra (Beefeater 24), y ha salido bastante bueno, la miel funciona muy bien con la ginebra.
Pero lo que mejor resultado ha dado ha sido el té. Un té negro (Keemun) es el maridaje perfecto.
Después de tantas pruebas ya me he quedado algo harto del fudge, y no quería probar combinaciones con café, algo que seguramente daría un resultado muy bueno.
Si alguien prueba, deja un comentario aquí!




